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| Retrato de Mamá, por el Primer Sol (2011) |
Madre mía… No puede ser... ¡Otra vez no! Pero si ya lo
hiciste en 7º de EGB y pusiste a Dios por testigo que nunca más volverías a
hacerlo, aunque tuvieses que robar, ponerte horquillas o cardártelo… Y claro,
no hay mejor hora que las 7.10 a.m. para hacerlo, con tranquilidad y sin
presiones…
Pero sí, mírate, tu espejo es como el de la madrastra de
Blancanieves pero en mudo y no miente: “has vuelto a destrozarte el flequillo y
te voy a seguir devolviendo este look
monacal durante el próximo mes”.
¿Así que para esto sirve esa variedad de tijeritas chorras
que tienen las peluqueras, incluso las que parece que ni cortan? ¿Y esas
técnicas en las que te cogen el pelo al bies al cortar, con las que piensas que
no habrá un línea recta en tu pelo una vez salgas? Date, para esto son, para
que tu flequillo no parezca cortado a guillotina…
Por qué no has parado cuando a las tijeras les costaba
cerrarse, o al caer los primeros mechones que, inequívocamente, no eran las
puntitas del flequillo… pero no, tú querías un flequillo con más cuerpo, no los
cuatro pelillos que me dejaron la última vez. Mira que mona era Amelie y lo
llevaba aún más corto… ¿Cuánto tardaría Audrey
Tautou en dejarse crecer el flequillo…?
Tú tranquila, respira, no pasa nada. Te pones un poquito de
rimel y ya verás que tus ojos destacan tanto que la gente ni se fijará en el
pelo. ¿Y si también te pintas los labios de rojo pasión...? Total, si la última vez que pasaste de pelo largo a media melena y te
diste mechas no se dio cuenta casi nadie, cómo van a apreciar que tu flequillo
ha menguado medio centímetro…
¿Ves? Los Soles no han dicho ni media. El Cielo sí, pero porque
te ha oído llorar en el baño, y claro, no ha podido más que sonreír, reprimir
la risa y darte un besito “yo te voy a querer siempre”. Las del cole pasan, el
conductor de autobús da los buenos días con normalidad… ¿lo ves, tonta?
Ahora entras en la ofi, normalidad, sonrisa, buenos días…
“¿Has ido a la peluquería?” Pero no uno, ni dos, ni tres... ¡hasta el ordenanza!
24 años después, esta mujer vuelve a tropezar por segunda
vez en la misma piedra. Por ver el lado positivo del asunto, al menos esta vez
no lo he dejado de 2 centímetros a fuerza de intentar que quede perfectamente
recto…
P.S.: Ya lo ha visto mi madre… sin compasión, es lo que
tiene una madre. Incluso ha aprovechado para decirme, por enésima vez, que las
mechas que llevo son horribles. Menos mal que cuando estoy mona soy la más
guapa del mundo ;)
P.P.S.: Al final no lo he resistido, el pelo crece muuuuuy lentamente... he ido a la peluquería a confesar mi infidelidad... y sí, lo han arreglado un poco con unas tijeras raras y ¡no haré de paje en la función de Navidad!

Jajaja, me encanta tu relato... ¡Además qué identificada me siento! Mi peluquera siempre dice: ¿pero cómo os atrevéis a cortaros la parte más difícil y más visible del pelo? Pero siempre está ahí como una tentación... Seguro que estás preciosa =)
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