viernes, 29 de noviembre de 2013

¡¡Felices cumpleaños!!


Amigas jugando, por la Estrella Menor (oct 2013)
Hace una semana fue uno de esos días mágicos, especiales, llenos de ilusión para la refamilia. ¡La Estrella Menor cumplió 5 años! Sólo hemos podido compartir los últimos dos, pero teniendo en cuenta la edad, podríamos decir que estamos ahí desde el principio.
 
Éste ha sido el primer cumple de la Estrellita celebrado en Casa, en la de todos, y lo hemos hecho estilo refamilia, lo que viene siendo un cumpleaños gitano, de tres días mínimo: día de la fiesta, día del cumple coincidente con el del nacimiento y día con la familia "ascendente".
 
El día de la fiesta fue el sábado de hace dos semanas, en que coincidíamos los seis. Preparamos la fiesta de cumple en casa, entre todos. Por la mañana, los soles me ayudaron a preparar magdalenas y palmeritas, y estuve entretenidísima con mi primera tarta red velvet. Por la tarde, en la merienda, descubrí que los sándwiches de nocilla siguen siendo los reyes de cualquier cumple que se precie…  
 
Ya con la barriga llena, preparamos un amigo invisible y nos pusimos manos a la obra con el primer taller. Un cuaderno para cada niño, diez rollos de masking tape de motivos variados, tres láminas de pegatinas brillantes y una cajita de pegatinas de madera dan para mucho, ¡en tiempo y en imaginación! Tenía yo mis dudas de que fuesen a desprenderse de su preciada obra, y precisamente por eso ideé lo del amigo invisible, para que experimentasen la dificultad de entregar algo tuyo (no porque sea de tu propiedad, sino porque algo de ti va en tu obra) y recibirlo de otro. El resultado fue maravilloso: a todos les hizo ilusión hacer el regalo (el Segundo Sol con algo de reticencia porque el que había hecho él era el más bonito, obviamente, pero al final se avino) y pensaban más en la persona a la que iban a agasajar que en sí mismos. No era dificil darse cuenta porque, en menoscabo de la invisibilidad del amigo, volaban sobre la mesa preguntas del tipo “¿cuál es tu color favorito?” o “¿te gustan más las mariquitas o las mariposas?”. También comprobé (de nuevo) que minimalismo e infancia son irreconciliables…

Durante la hora siguiente, mientras preparábamos los ingredientes para la pizza de la cena, ocurrió lo que suele ocurrir cuando dejas a varios niños sin actividad programada ni tecnología: JUEGAN… Los mejores juegos son siempre así, sin juguetes, sin monitor, sin ceremonia ni preparación. Y esta vez, un clásico: ¡tinieblas! Tuve que trocear champiñones a la luz de la campana para que no entrase luz en el salón, pero las risas y los gritos hicieron la tarea más que llevadera.
 
Y segundo taller, que aquí hemos venido a jugar: por cada niño, una base de pizza casera con tomate; al centro, bol grande de mozzarella y pequeños de ingredientes variados. Crearon pizza monotemática, pizza de diseño, pizza de todo junto… Se comieron la mitad y ahora tengo en el congelador raciones variadísimas para un mes por los menos.

La tarta y la piñata cerraron una celebración estupenda…


… que continuó la mañana del 22 con los Soles, la Estrella Mayor, el Cielo y servidora cantando el Cumpleaños Feliz a las 7.30 de la mañana a una pobre Estrellita somnolienta, despertada a base de achuchones y tirones de orejas, pero que llegó al cole con un año más y una sonrisa traviesa. Fue nuestra pequeña celebración del día real de su cumpleaños, porque ese fin de semana el Cielo y yo estuvimos de novios.

Es cierto que una refamilia no siempre puede estar reunida los días especiales, que hay que gestionar calendarios negociados de colores, y muchos días se echa de menos a Soles o Estrellas, pero los días que estamos todos juntos, esos días, son maravillosos y esponjan el corazón…

Vaaaaale, a veces elevan un poco la tensión, pero sea como sea, ¡siempre nos quedamos con ganas de más!



Momentos para el recuerdo

Los seis en la cocina. La Estrella Mayor practica con la guitarra Greensleves, mientras el resto baila, a ratos cada uno a su aire, a ratos copiándose unos a otros. El Cielo y yo improvisamos una especie de vals, mirándonos, sonriéndonos. Los pequeños se acercan e intentan bailar a nuestro alrededor. Los voy cogiendo en brazos uno a uno y bailo con ellos. Más risas, besos...


jueves, 28 de noviembre de 2013

Roedores navideños


El niño curioso, por el Primer Sol (nov 2013)
Ya casi la tenemos aquí. Con paso sigiloso pero seguro, se cuela en los escaparates, envuelta en purpurinas y destellos, con aroma a canela y a almendra. Nos pilla reprimiendo una exclamación ante pasillos y pasillos de juguetes. De nada sirve que algún centro comercial anuncie que ya está aquí antes de su llegada, siempre hay un día en que te sorprende verte rodeado de ella…
Quizá ésta sea la última Navidad de inocencia infantil en la refamilia al completo… La Estrella Mayor cumplirá 9 cuando empiece el año, seguida del Primer Sol (7 y medio), del Segundo Sol (5 y medio) y de la Estrella Menor, con 5 recién estrenados.
La Estrella Mayor, con motivo de la caída del segundo diente del Primer Sol, me encerró a traición para hacerme una pregunta de vital importancia, porque tenía informaciones contradictorias y necesitaba saber: “el Ratón Pérez, ¿existe?”. En lo que duró mi suspiro pensé tres cosas: ¿por qué no le preguntas a tu padre o a tu madre?, ¿no prefieres hablar de sexo? y ¿ahora qué le digo? En mi caso la pregunta se la hice a mi madre en un intento desesperado de que algo de mi imaginario infantil existiese, justo después de confirmar que los Reyes no eran tan mágicos como creía…
Hace tiempo me mandaron una fábula sobre el pacto entre Reyes y padres, y la adapté a nuestro roedor, previo juramento de la Mayor de no revelar nada a nadie, a saber:


El día que a un niño se le cae su primer diente, el Ratón Pérez hace dos paradas en su visita esa noche: la primera es en la habitación del afortunado, bajo la almohada del cual busca su tesoro y coloca a cambio un regalito. Nada demasiado grande, porque el Ratón es pequeño y no puede cargar con cosas pesadas. La segunda parada es en la habitación de los padres, a los que hace partícipes de su aventura, ya que un ratón es un ser muy chiquitín, y hay muchos niños y niñas a los que se les caen los dientes, por lo que les encomienda una tarea: ayudarle en su misión de recoger dientes y cambiarlos por regalos. Cuando a un niño se le cae un diente, el Ratón, gracias a su red de ratones, se entera, y consulta su mini agenda de ratón; si puede, va en persona a llevar el regalito, pero si no puede, hace llegar un aviso a los papás para que le pongan el regalo bajo la almohada y recojan el diente. Al día siguiente el ratón lo recoge y lo lleva a sus almacenes dentales.
La Estrella Mayor se quedó muy contenta y aliviada, como si en su cabeza hubieran encajado piezas que parecían irreconciliables, pero advierto que abrió el turno de preguntas y tuve que inventar nuevas historias (“Pobre de aquel que inventa una mentira, porque habrá de inventar 20 más para encubrir la primera”): “¿Cómo es el Ratón Pérez?, ¿habla?”, “¿Y cómo te manda el mensaje?”, “¿Es Jane (nuestro hámster) una agente secreta del Ratón Pérez?”. Llegado este punto tuve que recurrir al comodín de madre “Esas cosas las sabrás cuando a tu hijo se le caiga un diente y venga el ratón a verte…”
La preocupación del Segundo Sol en todo este trajín de ratones, sin embargo, es que el ratón Pérez, para llegar a la almohada de su hermano, tiene que pasar con sus patitas sobre la suya…

Frases célebres caseras


Personajes: Segundo Sol y yo misma.
Situación: En el coche, camino a casa volviendo de Madrid. Silencio compartido entre el Segundo Sol y yo, escuchando música.
Sol: “Mamá, ¿sabes que en los ascensores hay un duende que los sube y los baja?”
Yo: “Pero hijo, ¿cómo va a haber un duende, todo el día ahí puesto, subiendo y bajando el ascensor?”
Sol: “No, claro que no; cuando se cansa se va y le deja la magia para que suba y baje”.

Lo que hace vivir en las afueras…


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Frases célebres caseras

Personajes: Segundo Sol y yo misma.

Situación: enésimo "tóoooomate la leche" 5 minutos antes de salir por la mañana hacia el cole; la tensión ha ido en aumento en los 10 minutos anteriores, yo estoy al borde de la histeria y supernanny olvidada en el hemisferio izquierdo del cerebro junto con mi cordura.

Yo: "Termínate ya la leche, que al final llegamos tarde..."

Sol: "No te enfades, mamá, que yo te quiero mucho" (una de las últimas bazas que juega el Segundo Sol últimamente, y ablanda un poco, las cosas como son).

Yo: "Pues quiéreme un poco menos y hazme más caso" (lo sé, ya soy 100% madre)

Sol, llorando con lágrimas de verdad: "Mamá, ¡¡yo no te puedo querer menos!!

Y yo sin saber si reír o llorar, abrazándole :) Supongo que tampoco podrá hacerme más caso...

Mujeres y piedras

Retrato de Mamá, por el Primer Sol (2011)

Madre mía… No puede ser... ¡Otra vez no! Pero si ya lo hiciste en 7º de EGB y pusiste a Dios por testigo que nunca más volverías a hacerlo, aunque tuvieses que robar, ponerte horquillas o cardártelo… Y claro, no hay mejor hora que las 7.10 a.m. para hacerlo, con tranquilidad y sin presiones…
Pero sí, mírate, tu espejo es como el de la madrastra de Blancanieves pero en mudo y no miente: “has vuelto a destrozarte el flequillo y te voy a seguir devolviendo este look monacal durante el próximo mes”.
¿Así que para esto sirve esa variedad de tijeritas chorras que tienen las peluqueras, incluso las que parece que ni cortan? ¿Y esas técnicas en las que te cogen el pelo al bies al cortar, con las que piensas que no habrá un línea recta en tu pelo una vez salgas? Date, para esto son, para que tu flequillo no parezca cortado a guillotina…
Por qué no has parado cuando a las tijeras les costaba cerrarse, o al caer los primeros mechones que, inequívocamente, no eran las puntitas del flequillo… pero no, tú querías un flequillo con más cuerpo, no los cuatro pelillos que me dejaron la última vez. Mira que mona era Amelie y lo llevaba aún más corto… ¿Cuánto tardaría Audrey Tautou en dejarse crecer el flequillo…?
Tú tranquila, respira, no pasa nada. Te pones un poquito de rimel y ya verás que tus ojos destacan tanto que la gente ni se fijará en el pelo. ¿Y si también te pintas los labios de rojo pasión...? Total, si la última vez que pasaste de pelo largo a media melena y te diste mechas no se dio cuenta casi nadie, cómo van a apreciar que tu flequillo ha menguado medio centímetro…
¿Ves? Los Soles no han dicho ni media. El Cielo sí, pero porque te ha oído llorar en el baño, y claro, no ha podido más que sonreír, reprimir la risa y darte un besito “yo te voy a querer siempre”. Las del cole pasan, el conductor de autobús da los buenos días con normalidad… ¿lo ves, tonta?
Ahora entras en la ofi, normalidad, sonrisa, buenos días… “¿Has ido a la peluquería?” Pero no uno, ni dos, ni tres... ¡hasta el ordenanza!
24 años después, esta mujer vuelve a tropezar por segunda vez en la misma piedra. Por ver el lado positivo del asunto, al menos esta vez no lo he dejado de 2 centímetros a fuerza de intentar que quede perfectamente recto…


P.S.: Ya lo ha visto mi madre… sin compasión, es lo que tiene una madre. Incluso ha aprovechado para decirme, por enésima vez, que las mechas que llevo son horribles. Menos mal que cuando estoy mona soy la más guapa del mundo ;)
P.P.S.: Al final no lo he resistido, el pelo crece muuuuuy lentamente... he ido a la peluquería a confesar mi infidelidad... y sí, lo han arreglado un poco con unas tijeras raras y ¡no haré de paje en la función de Navidad! 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Al principio todo era caos... Génesis de mi Mundo



Ciudad del Segundo Sol (jul 2013). Gusano Primer Sol (2009)


Hoja en blanco, cabeza bulliciosa, ánimo elevado -“todos los caminos empiezan con un primer paso”- y expectación a raudales. Sobre todo, expectación, porque ni la que suscribe sabe sobre qué va a versar este primer post… ventajas de ser mujer, supongo ;)
No puedo decir que esté en un momento importante de mi vida, porque a la postre todos lo son por una razón u otra, pero sí es un momento en el que confluyen cosas relevantes, a saber:
Tengo dos Soles maravillosos que iluminan mi vida: guían mis pasos, mis decisiones, mis ilusiones… Se supone que debería ser al revés, y formalmente lo es, pero ellos son la base de todo. Siempre han sido luz y calor en cualquier oscuridad.
Tengo un Cielo sobre el que puedo pintar cualquier escenario, porque él lo sostendrá. Mi par, que no mi igual, al que no encontré en un baile encantado ni es el primero con el que he bailado, pero con el que espero bailar toda la vida. La imagino pasar en imágenes como si estuviese en mitad de un río, y cuando miro a mi lado, siempre le veo junto a mí, como dos piedras juntas en el cauce cambiante.
Mi Cielo tiene dos Estrellas que también iluminan mi vida, aunque desde algo más lejos que mis Soles. Es maravilloso descubrir una estrella y conseguir acercarla a ti. A los Soles y las Estrellas les encantan brillar juntos...
El Cielo, los Soles, las Estrellas y servidora se han montado un cosmos propio. Sí, sí, de verdad, que uno puede ponerse el mundo por montera y hacerse uno a su medida. El nuestro está en rodaje, y no se nos da mal esto de ser demiurgos de nuestra propia vida, a pesar  de que “no sabíamos dónde nos metíamos”. Quizá por eso, porque no había mucha literatura ni práctica dogmática al respecto y tenemos que inventarnos las reglas cada día, no ha sido tan difícil. Y cuando juntas dos medias familias, para los que no son de letras, obtienes una refamilia.
Otros astros maravillosos que habitan mi universo alaban mi paciencia, creatividad y entusiasmo a la hora de hacer cosas con los enanos y la casa, y después de visitar asiduamente y convertir en mis heroínas del día a día a la Madre Tigre y la Madre Ninja (amén de las risas, sonrisas y lágrimas que me arrancan), y de chapotear con botas de agua o pasear por this little street, me apetece a volver a aquellos tiempos de adolescencia en los que me atrevía con la escritura (en aquella época, escritura de la buena, con papel y boli!)
Los días pasan a una velocidad pasmosa… los niños crecen por momentos, algunos de mis recuerdos pasan ya de de la década, algunos de mis mejores amigos lo son desde dos o tres de ellas (vale, eso sí que es genial…) y mi cabeza no da para apenas nada, más que para intentar vivir intensamente (y no matarme en el intento) todo lo que ocurre a mi alrededor, procurando hacer que ocurran la mayoría de las cosas y bailando con las que ocurren “solas”. Se me agolpan muchas cosas en la cabeza y me apetece sacar algunas, mirarlas, saborearlas, pensarlas, sentirlas… y si por el camino a alguien le sirven, ¡miel sobre hojuelas, que decía mi profesora de latín! 
Resumiendo, que como estoy en esta etapa tan maravillosa de formar una refamilia, el tiempo pasa volando, soy capaz de moldearlo pero no de capturarlo, y resuelvo algunas cosas de forma más o menos estilosa, aquí me tenéis, dispuesta a aportar un nuevo cajón de sastre a la cajonera 2.0.