Hoja en blanco,
cabeza bulliciosa, ánimo elevado -“todos los caminos empiezan con un primer
paso”- y expectación a raudales. Sobre todo, expectación, porque ni la que
suscribe sabe sobre qué va a versar este primer post… ventajas de ser mujer,
supongo ;)
No puedo decir
que esté en un momento importante de mi vida, porque a la postre todos lo son
por una razón u otra, pero sí es un momento en el que confluyen cosas
relevantes, a saber:
Tengo dos Soles maravillosos que iluminan mi vida:
guían mis pasos, mis decisiones, mis ilusiones… Se supone que debería ser al
revés, y formalmente lo es, pero ellos son la base de todo. Siempre han sido
luz y calor en cualquier oscuridad.
Tengo un Cielo sobre el que puedo pintar cualquier
escenario, porque él lo sostendrá. Mi par, que no mi igual, al que no encontré
en un baile encantado ni es el primero con el que he bailado, pero con el que
espero bailar toda la vida. La imagino pasar en imágenes como si estuviese en
mitad de un río, y cuando miro a mi lado, siempre le veo junto a mí, como dos
piedras juntas en el cauce cambiante.
Mi Cielo tiene dos Estrellas que también iluminan mi
vida, aunque desde algo más lejos que mis Soles. Es maravilloso descubrir una
estrella y conseguir acercarla a ti. A los Soles y las Estrellas les encantan
brillar juntos...
El Cielo, los Soles, las Estrellas y servidora se han
montado un cosmos propio. Sí, sí, de verdad, que uno puede ponerse el mundo por
montera y hacerse uno a su medida. El nuestro está en rodaje, y no se nos da
mal esto de ser demiurgos de nuestra propia vida, a pesar de que “no
sabíamos dónde nos metíamos”. Quizá por eso, porque no había mucha literatura
ni práctica dogmática al respecto y tenemos que inventarnos las reglas cada
día, no ha sido tan difícil. Y cuando juntas dos medias familias, para los que
no son de letras, obtienes una refamilia.
Otros astros maravillosos que habitan mi universo
alaban mi paciencia, creatividad y entusiasmo a la hora de hacer cosas con los
enanos y la casa, y después de visitar asiduamente y convertir en mis heroínas
del día a día a la Madre Tigre y la Madre Ninja (amén de las risas,
sonrisas y lágrimas que me arrancan), y de chapotear con botas de agua o pasear por this little street, me apetece
a volver a aquellos tiempos de adolescencia en los que me atrevía con la
escritura (en aquella época, escritura de la buena, con papel y boli!)
Los días pasan a una velocidad pasmosa… los niños
crecen por momentos, algunos de mis recuerdos pasan ya de de la década, algunos
de mis mejores amigos lo son desde dos o tres de ellas (vale, eso sí que es
genial…) y mi cabeza no da para apenas nada, más que para intentar vivir
intensamente (y no matarme en el intento) todo lo que ocurre a mi alrededor,
procurando hacer que ocurran la mayoría de las cosas y bailando con las que
ocurren “solas”. Se me agolpan muchas cosas en la cabeza y me apetece sacar
algunas, mirarlas, saborearlas, pensarlas, sentirlas… y si por el camino a
alguien le sirven, ¡miel sobre hojuelas, que decía mi profesora de latín!
Resumiendo, que
como estoy en esta etapa tan maravillosa de formar una refamilia, el tiempo
pasa volando, soy capaz de moldearlo pero no de capturarlo, y resuelvo algunas
cosas de forma más o menos estilosa, aquí me tenéis, dispuesta a aportar un
nuevo cajón de sastre a la cajonera 2.0.

¡Qué gusto leerte y qué ganas ya de que des rienda suelta a todo lo que pasa por esa cabecita! ¡Te admiro por tu cosmos tan bien ensamblado y por las ganas que le pones a todo consiguiendo sacar tiempo e ilusión para todo y todos!
ResponderEliminarQué gusto tener las mejores amigas del mundo... ¡No estaría tan bien ensamblado si no hubieses construido tú una parte!
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